Escitalopram, por favor

No voy a ser yo ahora un abogado del uso de psicofármacos ni siquiera de cualquier tipo de fármaco para las dolencias que sufrimos en cuerpo y mente. Como me dijo mi médico de cabecera, “es normal que duela”, y quizás en otras circunstancias, en otro tiempo, habría decidido yo “to bite the bullet” o tomar el toro por los cuernos e intentar seguir adelante sin ayuda.

Pero no ha sido el caso. Un día cualquiera, durante el mes de excedencia que pedí en el trabajo para oxigenarme un poco, me vine abajo. Sigue leyendo

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