La tanguerita rusa

Apareció como ese regalo que pediste a los Reyes tras averiguar que eran los padres, y que pensabas que nunca iba a aparecer bajo el árbol porque sabías que no podían permitírselo. Así, sin hacer ruido, callada. Formaba parte del contingente de nuevos reclutas del tango que comenzaron en mi escuela en enero, un trimestre más tarde que yo.

Cuando le preguntaban su nombre apenas salía un hilillo de voz de sus labios. Natalia. Su cuerpo era menudo, casi de niña, encaramado a esos dos vertiginosos tacones de sus zapatos de tango, que se había comprado tras la primera clase, aun cuando no le sobraba ni un céntimo de su exhiguo salario de aprendiz de peluquera. Sigue leyendo

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Escitalopram, por favor

No voy a ser yo ahora un abogado del uso de psicofármacos ni siquiera de cualquier tipo de fármaco para las dolencias que sufrimos en cuerpo y mente. Como me dijo mi médico de cabecera, “es normal que duela”, y quizás en otras circunstancias, en otro tiempo, habría decidido yo “to bite the bullet” o tomar el toro por los cuernos e intentar seguir adelante sin ayuda.

Pero no ha sido el caso. Un día cualquiera, durante el mes de excedencia que pedí en el trabajo para oxigenarme un poco, me vine abajo. Sigue leyendo

Bailando con dos pies izquierdos

tanguilloEl otro día hice una “compra” por impulso.

Había estado leyendo un par de horas sobre lo de cambiar de hábitos para conseguir cambiar de vida, porque lo que está claro es que al seguir haciendo las mismas cosas de la misma manera, los resultados volverán a ser los mismos. Y echando un vistazo a la lista de Meetups (el gran recurso de l@s que, como yo, carecemos de contactos) del día, apareció uno que decía “Noche de Tango”. Sigue leyendo

Vuelta al mercado: el panorama de las webs para conocer gente

the dating game 615Por mucho que mi ego se resiste a dejarla ir y que todos los manuales dicen que NUNCA se tiene uno que poner a buscar el clavo que supuestamente ayuda a sacar el clavo anterior sin dejar pasar un tiempo prudencial, me registré en unos cuantos de esos sitios para conocer gente que tanto abundan en internet.

Se dice que tras sufrir un golpe emocional, se requiere un periódo de duelo que puede durar desde semanas hasta años. El golpe en mi caso fue demoledor. El duelo inmenso. Pero me resisto a dejar que el tiempo pase sin hacer nada. Aunque no digo que esta sea la mejor manera de hacer algo. Pero para alguien que no tiene con quien salir a los lugares habituales, es una de las pocas alternativas que hay. Sigue leyendo

Un poco de higiene

Mal-de-Diógenes-emocionalDurante los momentos lúcidos en los que consigo mantener a la nube negra apartada de mis pensamientos, fantaseo con comenzar a hacer algo de higiene en mi vida. Material e inmaterial. Y no hablo de lavarme los bajos o cortarme las uñas de los pies. Hablo de deshacerme, de dejar atrás todo aquello que me ancla al pasado, a vivencias esfumadas, a recuerdos que sólo existen en mi mente y que ya desaparecieron hace tiempo de la memoria de aquellas personas que fueron parte de ellos, de aquellas personas que han sido capaces de seguir adelante con sus vidas y que ya ni saben quién soy, aunque yo recuerde tan vívidamente quién eran ellos. Sigue leyendo