Esto duele

depressionEsta debe de ser la fase de duelo. Me ha costado llegar, pero aquí estamos.

Ahora reconozco como míos los síntomas, el dolor intenso, intensísimo, ese que te aprieta el estómago. La insatisfacción por todo. La incapacidad para concentrarme. El quedarme sin fuerzas. Lo negro, negrísimo que vería el futuro si lograra verlo. El llanto seco. Sigue leyendo

La Armadura del Miedo

ElllevarunaarmaduraNo, no se trata del título de una peli de serie B de la productora Hammer. La armadura del miedo es esa coraza que a modo de costra se nos va adheriendo a la piel a medida que sufrimos decepciones, desamores, golpes varios… en fin, la vida misma. Dentro de esta coraza, que es la mismísima frontera exterior de lo que se suele llamar “zona de confort”, se está calentito y seguro. Allí dentro vivimos con nuestras propias convicciones, dándonos la razón a nosotros mismos, asumiendo esas cosas que nos da miedo preguntar, repitiendo esos mantras tan sutilmente autodestructivos que acceden al hilo musical de nuestra cabeza sin nosotros saber cómo.

Si fuéramos simples islas sin conexión, como huevos en una huevera, esto sería lo que nos protege de la intemperie, ayuda a mantener el calor, la humedad apropiada, nuestra certeza de que tenemos razón y de que “estamos bien”. Pero ay de los pollos que, por muy bien que estén dentro, no consiguen salir del huevo… acaban muriendo, ¿no?

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La Guerra Fría (II)

mil_pedazosY el frágil equilibrio se rompió. Sin tan siquiera haber intentado arreglar algo que ella decidió dar por muerto ante los primeros signos de enfermedad, dijo que ya no podía más. Que “estaba cansada de luchar”. Que no podía aguantar más que yo intentara cambiarla. No podía seguir “sintiéndose culpable por todo”.

Era el fin.

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La Guerra Fría (I)

La guerra fríaTras la caída al pozo de la desesperación justo antes de Navidad, el que ella accediera a venir conmigo a pasar un par de días en casa de mi madre hizo que los días y meses del frío invierno fueran días extraños.
Sin todavía ser capaz de aceptar la pérdida, y convencido de que su marcha fue fruto de una decisión no demasiado meditada, dividí mi tiempo y mis energías en dos partes, cómo no, siempre el plan A y el plan B; esa manera de ser que hace que nunca consiga llegar a ninguna parte, que esté continuamente intentando nadar mientras guardo la ropa. Sigue leyendo

Un poco de higiene

Mal-de-Diógenes-emocionalDurante los momentos lúcidos en los que consigo mantener a la nube negra apartada de mis pensamientos, fantaseo con comenzar a hacer algo de higiene en mi vida. Material e inmaterial. Y no hablo de lavarme los bajos o cortarme las uñas de los pies. Hablo de deshacerme, de dejar atrás todo aquello que me ancla al pasado, a vivencias esfumadas, a recuerdos que sólo existen en mi mente y que ya desaparecieron hace tiempo de la memoria de aquellas personas que fueron parte de ellos, de aquellas personas que han sido capaces de seguir adelante con sus vidas y que ya ni saben quién soy, aunque yo recuerde tan vívidamente quién eran ellos. Sigue leyendo

Daños colaterales

colateralesLa segunda caída a los infiernos sucedió el fin de semana antes de Navidad. Justo dos días antes de la visita a mi madre de cada Nochebuena. Si bien mi madre no pareció haber sufrido demasiado la muerte de mi padre, -él la abandonó para irse a vivir solo y siempre la había tratado bastante mal- su salud es más que delicada y la familia no le ha traído más que dolor, y yo no podía permitir que su corazón se rompiera una vez más. Para ella soy la única esperanza que le queda de tener nietos y no podía presentarme allí en Navidad diciendo que su hijo de 40 años, el que parecía tan felizmente casado, ahora volvía a estar solo como un perro. No podía hacerle esto. Sigue leyendo

Friendzoned, a mis años

friendship-sad-quotesMientras consigo reunir la energía y el tiempo necesario para desaparecer de su vida, sigo viviendo en nuestra casa. Incluso seguimos durmiendo en la misma cama, desnudos, como siempre. Pero no puedo tocarla. Y ni siquiera necesita decirme que no la toque, yo bien ya sé que no hay nada que hacer. Ella parece no sufrir lo más mínimo, y no le duelen prendas para echar abajo cualquier posibilidad de que esto tuviera algún tipo de arreglo. Como una canción dice, se nos rompió el amor.
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